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The Cure en México: tres horas de gozo y nostalgia

Un solo “Gracias, México” sirvió para que The Cure continuara conquistando los corazones de su fanaticada, que tras seis años de ausencia esperaba a la banda británica con verdadero fervor. Fueron tres horas de un concierto lleno de gozo y nostalgia.

The Cure en México: tres horas de gozo y nostalgia  | La Crónica de Hoy

Un solo “Gracias, México” sirvió para que The Cure continuara conquistando los corazones de su fanaticada, que tras seis años de ausencia esperaba a la banda británica con verdadero fervor.

Aunque podría decirse que es poco tiempo, para sus seguidores resultó una larga espera que se vio compensada una vez que salieron al imponente escenario para hacer un recuento por sus éxitos, que han sido la historia de algunas generaciones que crecieron con ellos.

Como solo sucede con las gran figuras, el Foro Sol estuvo abarrotado; según los organizadores, cerca de 65 mil almas se reunieron en esta velada en la Robert Smith y compañía hicieron lo propio volviendo a dejar huella.

En esta ocasión, también existió otro auditorio que muy a lo lejos, pudo sentir e imaginar lo que ocurría en el escenario. Ese público, que por diversas circunstancias no pudo comprar un boleto pero que tampoco dejó pasar la oportunidad de verlos, fue el que desde temprano se instaló sobre el puente peatonal que enlaza el Palacio de los Deportes con el Foro Sol.

Así, el esperado de regreso de la banda formada en 1976 y liderada por Robert Smith se hizo realidad y, tal y como lo prometieron, por espacio de tres horas estuvieron en el escenario, donde no hubo largos discursos, más que sentidos “Gracias” en español, que les valieron las mayores ovaciones.

Entre gritos de apoyo e improvisados brindis, The Cure ofreció una noche para el recuerdo con temas como “A night like this”, “Just one kiss”, “Lovesong”, “Last dance”, “Burn”, “Fascination street”, “Never enough”, “In between days”, “Just like heaven”, entre otras.

Fue una fría tarde, que por momentos parecía que agüitaría el concierto con su amenaza de lluvia, pero solo quedó en eso, un mal presagio, que sin duda le combinó al eufórico público que parecía una enorme alfombra humana que se mueve al compás del rock.

Mientras, los impactantes juegos de luces y la música fue lo que se pudo disfrutar, pues al ser un foro tan grande, la banda se perdía en el escenario, sin embargo la música se podía escuchar a lo lejos y en cada rincón del inmueble capitalino.

“Shake dog shake”, “Prayers for rain”, “Disintigration”, “The walk”, “Close to me”, “Boys don’t cry” conformaron parte del repertorio de los británicos, quienes encontraron cómo siempre mucho eco a su trabajo musical, el cual los ha colocado en el gusto de la audiencia.

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