Metrópoli


Mujeres, principales compradoras de paralizadores eléctricos

Quienes venden este tipo de productos afirman que cada vez es más común que las mujeres adquieran estos artefactos; la oferta se incrementó en virtud de la demanda. “¡Cómo no se van a sentir inseguras con todo lo que está pasando!”, comenta una comerciante tras vender dos inmovilizadores

Mujeres, principales compradoras de paralizadores eléctricos | La Crónica de Hoy

Tásers (paralizadores eléctricos), navajas de todas clases y tamaños, chacos, linternas multifuncionales, cadenas con picos, gas pimienta y hasta armas réplicas o hechizas, pueden ser compradas por cualquier capitalino en puestos ambulantes en Eje Central, en la Lagunilla y frente a algunas estaciones del Metro como Cuauhtémoc, San Juan de Letrán, Revolución y Pino Suárez.

De acuerdo con los vendedores, los artículos que más se venden son los inmovilizadores y quienes más los adquieren son mujeres, mismas que los compran para, según ellas, defenderse en caso de un ataque; y las ventas van en aumento.

De esta forma ha crecido en el mercado la oferta de este tipo de artículos, debido a la percepción de inseguridad de este sector de la población y los últimos casos de ataques contra mujeres registrados en la CDMX.

Estos objetos pueden valer desde 150 pesos, el más básico, hasta 300 pesos uno que incluye linterna y un pequeño martillo que, según los comerciantes, puede romper un parabrisas con sólo un golpe.

“Lo que más me compran son éstos que dan toques, tengo de distintos voltajes y distintos modelos, color negro, tintado militar y hasta le pongo tu nombre a un lado si quieres; y es que las morras me los compran para que no me les falten al respeto en las calles, o con el gas pimienta, lo sacan rápido de su bolsa y en corto te nubla la vista por unos momentos”, explicó Edgar, ambulante de Eje Central.

Otros comerciantes aseguran que la venta de estos objetos se ha incrementado en los últimos meses. Crónica acudió a 15 puestos y cuestionó a los compradores, en todos ellos señalaron que son mujeres las que compran dichos objetos.

“Hace rato vino una chica a comprar dos, uno para su amiga y para ella; dice que ya van varias veces que parece que la siguen cuando camina de la parada a su casa. ¡Y cómo no se van a sentir inseguras con todo lo que está pasando!”, explicó Cecilia, otra comerciante de la Lagunilla.

Es muy sencillo ubicar esta clase de puestos en la Ciudad de México, algunos mezclan estos artículos con otros de distintas categorías para pasar desapercibidos; paralizadores eléctricos se mezclan con mochilas o equipo para montañistas, otros ponen las armas blancas en el piso y sobre una reja de metal que recargan en la pared ponen gorras, relojes, pilas o cables, entre otras cosas.

Incluso, algunos ambulantes esconden las navajas y las cadenas y sólo si se les cuestiona las sacan de una caja y las muestran a los interesados; esto a pesar de que en las avenidas principales como Eje Central hay elementos de la Policía capitalina.

De acuerdo con el Código Penal de la Ciudad de México, en el artículo 180 se contempla el delito de portación, tráfico y acopio de armas prohibidas; y en el 179 se establecen los tipos de armas prohibidas, tales como navajas, puñales, cuchillos y puntas disimuladas que superen los 10 centímetros.

En caso de ser detenido con uno de estos objetos la multa va de los cuatro a los 10 mil pesos o de 10 a 15 días de arresto.

La Ley de Armas Blancas determina que es legal la venta de todos estos objetos siempre y cuando cuenten con el permiso otorgado por su municipio o delegación, además de que sólo pueden venderlas a personas dedicadas al uso de la seguridad pública, como policías o militares.  

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