Cultura


“Los problemas algebraicos tienen mucho parecido con la vida cotidiana”

ENTREVISTA. La poeta Diana Reza habla de su quehacer literario, de su gusto por las matemáticas, las cuales lleva a sus versos. Hablando grosso modo, de una manera burda, somos tan imperfectos, que ahí está la perfección, dice.

“Los problemas algebraicos tienen mucho parecido con la vida cotidiana” | La Crónica de Hoy

Diana Reza ha publicado diversos libros entre los que se encuentran Los escapistas, Los últimos suspiros, Fronteras de un solo destinatario y Exactitudes imprecisas, entre otros más.

Diana Reza publicó algunos poemas en la revista Punto de Partida de la UNAM. Sobre estos textos charlamos con la poeta que nació en Guanajuato en 1984. Pero antes de conocer su punto de vista en torno a sus versos e ideas, hay que decir de Diana que es cofundadora del colectivo Las Poetas del Megáfono y que desde el 2015 es directora adjunta de la plataforma Filigonios Estudio Creativo. Ha publicado diversos libros entre los que se encuentran Los escapistas (Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, 2003), Los últimos suspiros (Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, 2005), Fronteras de un solo destinatario (edición de autor, 2006) y Exactitudes imprecisas (Ediciones La Rana, 2013), entre otros más.

— En tu poema “Primero clave” fusionas términos matemáticos para describir emociones, ¿cómo piensas las matemáticas en la poesía?

— Siempre me han gustado las matemáticas, me resultan muy emocionantes, cómo poder viajar en esa inmensidad de lo infinito. Creo que los problemas algebraicos tienen mucho parecido con la vida cotidiana. Y es justo lo que hice en este poema, traducir el número a la palabra. La suma de los cocientes/lo que eres, lo que sientes, es igual a la acción positiva/negativa de las circunstancias… (Acción reacción impacto).

— En “Te grité” hay un grito que quizá no escuche nadie, un grito en el silencio, ¿cómo entiendes eso?

— El grito surge a partir de una expectativa; al caer ésta hay una cascada de cosas/circunstancias (silencios, desilusión, indiferencia, hartazgo, frustración, etcétera). Como dicen: “la penitencia la llevas por dentro”, ya puedes bailar en plumas (carcajada), pero sí hay este tipo de circunstancias que se enfrentan a la nada —ninguna expectativa, o desilusión de la misma—, por más que grites, no habrá ningún efecto. La vida sigue afuera… el hoyo negro adentro puede hacerse aún más grande, más profundo, hasta que llega un punto en que nadie, ni tú mismo, puede escucharte.

— “Noche y sus posibilidades” es un poema en el que hablas de la vida como un cúmulo de dudas, pero también de posibilidades, ¿cómo creas la imagen de lo inconsistente que es la existencia?

— Hablando grosso modo, de una manera burda, somos tan imperfectos, que ahí está la perfección. Tenemos rituales, formas —de trato, de actuar—; por ende, siempre habrá una manera de inflexión, de inconsistencia y no por ello dejamos de ser/de existir. La vida como un tiovivo siempre nos arroja las opciones buenas y malas y lo que ahora mismo haces a la perfección, después será lo que detestes e incluso olvides… y viceversa. Parte de lo divertido de estar aquí en esta vida es que siempre hay un par de opciones a elegir; puede o no gustarnos eso pero, a fin de cuentas, entramos a la ruleta, por gusto, por reto o por lo que sea (risa). Un ejemplo de la inconsistencia existente es el cielo, sus “destellos imperfectos”, hablan de su perfección, y el cielo, aun con sus cosas, no deja de ser cielo.

—“Amo lo que tienes” es un poema que navega entre el erotismo y el amor, ¿cómo entender estos temas en la poesía en pleno 2020?

—¡Caramba, temas delicados! (carcajada). Creo que hay poco erotismo hoy en día; se ha dejado manosear por lo sexista y se ha roto ese encanto, dejando al despojo la obviedad. Creo que el erotismo es inmenso y uno nunca termina de aprender, porque es incluso romper con nuestros propios límites o barreras de una u otra manera, llámese física, ideológica, moral. El erotismo va más allá de un roce, una mirada, un aire a contrapelo. Va incluso más allá de tus deseos y fijaciones. El erotismo empieza en uno, no en un “otro”… El amor… Woow, “Cuento salvaje de caballería” (carcajada). Nos damos poco tiempo para detenernos a sentir y vivirlo. Considero que lo hemos desfasado, incluso desvirtuado con muchas otras cosas. Espero pronto, demos un giro de tuercas y enmendemos este daño… Seguramente habrá tantas posturas al respecto con mi comentario: “Que si el amor comienza en uno mismo”, “que si la entrega”, “que si te amo con toda libertad y en otros planos”. Con todo respeto, creo que son aseveraciones incongruentes que nos hemos hecho para poder resistir el día a día. No dudo alguna, qué digo alguna, muchas personas, ya lleven un camino recorrido en la “iluminación del amor”, pero siempre, algo muy adentro, un egoísmo, un sentimiento retorcido, les sigue silbando la misma copla. Acercarse a amar, amar como un destello que te parte en dos, pasa muy pocas veces, y uno debe sentirse muy privilegiado de vivirlo. Es un momento que no vuelve y del cual siempre hay que hablar para volver a vibrar.

 

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