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Las mejores películas mexicanas del 2019

Especial. A unos días de haber terminado el año, Crónica hace un recuento de los filmes nacionales más destacados, muchos de ellos aún sin estreno comercial

Las mejores películas mexicanas del 2019 | La Crónica de Hoy

En Crónica coincidimos con el crítico cinematográfico Jorge Ayala Blanco cuando se habla de que el cine vive una nueva época dorada. Con certeza no se refleja el nivel de calidad en la taquilla mexicana, pero si uno reflexiona sobre las propuestas más allá de la cartelera comercial se encuentra con una serie de filmes tan emocionantes, como intensos; tan originales, como críticos; tan sensibles, como memorables (al menos eso deberían ser).

En el balance del 2019 nos encontramos con un abanico de películas que ejemplifican la diversidad y que también exponen el sistema de distribución del país, pues una gran cantidad de los mejores filmes mexicanos vistos este año aún no tienen estreno comercial o algunos de ellos han tenido que esperar un año o más para tenerlo.

De las películas vistas durante 2019, por quien firma este texto, se han elegido las 10 mejores de acuerdo a su criterio de calidad, con la intención de reconocer el talento del cine nacional actual.

Antes de comenzar este recuento vale la pena mencionar que títulos que llegaron a tener estreno comercial este año no figuran en el recuento porque lo han hecho en listados de años pasados, aunque fácilmente podrían ser considerados. Nos referimos a Cómprame un revólver, de Julio Hernández Cordón; Hasta los dientes, de Alberto Arnaut; Las niñas bien, de Alejandra Márquez; La camarista, de Lila Avilés, y Restos de viento, de Jimena Montemayor.

Hacemos también menciones especiales a Traición, de Ignacio Ortiz; Territorio, de Andrés Clariond; Luciérnagas, de Bani Khoshnoudi; La voz del silencio, de Jorge Uruchurtu; Oblatos, el vuelo que surcó la noche, de Acelo Ruiz; El ombligo de GuieDani, de Xavi Sala y La fiera y la fiesta, de Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas.

1. Sanctorum, de Joshua Gil

 El cineasta desarrolla una historia de ficción con apariencia documental. Es densa y bellamente abrumadora. También es un sensible y doloroso homenaje a las víctimas, a quienes sufren los daños colaterales de la guerra contra el narcotráfico. Nos muestra que vivimos cerca del infierno, a menudo entramos y salimos de él, pero también nos da esperanza, un muy triste pero hermoso consuelo de saber que quizás todo nos lleve a reencontrarnos con quién se ha ido. Nos dice que quizás el fin del mundo no es tan malo. Un filme único: bello, poético y cruel.

2. El diablo entre las piernas, de Arturo Ripstein

Es una inquietante fantasía que desafía la corrección moral desde las perversiones de una pareja de ancianos. No es tan provocador como en los mejores filmes, pero sí nos muestra una nostalgia en la textura por un tiempo en el que un filme como éste no hubiera podido verse, como fue en la época de oro. Más que nunca se siente el peso de Paz Alicia Garciadiego, y se siente bien.

3. Ya no estoy aquí, de Fernando Frías

El filme ganador del Festival Internacional de Cine de Morelia es una de las grandes revelaciones del año. El Odiseo que encuentra su lugar y destino, esta vez es un Ulises adolescente, cuyas fascinaciones, como la cumbia colombiana, no encajan con el lugar donde creció, se ve obligado a lidiar con el sueño americano para encontrarse. Un filme reflexivo y festivo sobre el arriesgarse a pertenecer.

4. Soles negros, de Julien Elie

El filme, rodado en blanco y negro, hace una reflexión sobre cómo México se ha convertido en una gran fosa clandestina, en el que se ha vuelto común la impunidad y las desapariciones; los feminicidios y ejecuciones; todo ello visible ante las autoridades que muchas veces son cómplices de los grupos de la delincuencia organizada. La mirada sensible de un canadiense a episodios violentos de nuestro país.

5. Mano de obra, de David Zonana

La lucha de clases siempre ha sido uno de los temas a reflexionar en nuestro cine, pero pocas veces se ha mostrado con tanta frialdad y creatividad. Luis Alberti consolida su gran momento en el papel de un hombre que para hacer justicia a la muerte de su hermano buscará darle un giro a su vida llena de carencias, tras haber perdido la fe en las personas. Un filme intenso y mordaz.

6. Yo necesito amor, José Valle

Este filme tuvo su estreno en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, se ha hablado poco de él pero es una interesante pieza escondida. La historia de una madre soltera es el anzuelo para reflexionar sobre la soledad de las mujeres, esta vez desde el punto de vista de alguien que ve a su propio hijo como un obstáculo para ser feliz.

7. Familia de medianoche, de Luke Lorentzen

Otra mirada extranjera sobre una historia mexicana. El realizador sigue a la familia Ochoa, que se compone casi en su totalidad por paramédicos que luchan a diario por ser los primeros en responder a la llamada de los pacientes que necesitan asistencia médica tras sufrir un accidente. A través de ellos nos demuestra las fracturas sociales que son fantasmas en la noche de nuestra capital.

8. Niña sola, de Javier Ávila

Otro gran documental imponente del cine mexicano. Tras el asesinato de Cintia, de 19 años, su madre y su hermana mayor comienzan a explorar sus propias vidas, marcadas por relaciones de pareja abusivas. Ambas tratan de encontrar una explicación al crimen y un nuevo sentido a sus vidas. Tan humano como indignante, un filme que hace eco en la impunidad. El cine en favor de la justicia.

9. Esto no es Berlín, de Hari Sama

Homenaje al espíritu adolescente de los años 80. La historia de un grupo de chicos que descubren el arte underground de la Ciudad de México. Embelesados con este mundo de performances, ambigüedad sexual y drogas, tienen una exploración de sus nuevas identidades, que pone a prueba su amistad. Un filme que conecta desde la percepción de lo rebelde. La mejor película de Hari Sama a la fecha.

10. El guardián de la memoria, de Marcela Arteaga

Mientras que sistemáticamente el Estado Mexicano cubre o perpetra crímenes, un abogado de migración en Texas, lucha por obtener asilo político para mexicanos que huyen por la violencia. Un filme sobre la necesidad de los sobrevivientes y de su abogado, de reconstruir un país fracturado, de no quedarse sólo con los muertos y preservar la memoria para que la tragedia no se repita y así, sobrevivir el exilio.

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