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La leche materna refuerza sistema inmune en horarios diferenciados: Jaime García

NUESTROS CIENTÍFICOS. García Mena ha coordinado una de las investigaciones pioneras más ambiciosas sobre la manera como la leche materna de las mujeres mexicanas estimula el sistema de defensas de sus hijos y cómo esa estimulación del sistema inmune no ocurre de manera uniforme.

La leche materna refuerza sistema inmune en horarios diferenciados: Jaime García | La Crónica de Hoy

El doctor Jaime García Mena estudió las microbiología de la leche materna de 150 mujeres de un hospital en el Estado de México. (Foto: Vinvestav)

Aquello que a nivel popular llaman flora intestinal y que los científicos nombran microbiota intestinal, es una población de millones de microorganismos que viven en el aparato digestivo y tienen funciones metabólicas, protectoras y reparadoras del cuerpo humano. La construcción de ese ecosistema microscópico empieza cuando los bebés consumen leche materna, como ha descrito en sus estudios el científico mexicano, experto en microbioma humano, Jaime García Mena.

Investigador del Departamento de Genética y Biología Molecular, en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), García Mena ha coordinado una de las investigaciones pioneras más ambiciosas sobre la manera como la leche materna de las mujeres mexicanas estimula el sistema de defensas de sus hijos y cómo esa estimulación del sistema inmune no ocurre de manera uniforme pues en diferentes horarios las madres aportan diferentes microorganismos a los lactantes.

Actualmente, el grupo del doctor Jaime García Mena, busca responder en qué momento del día la leche materna genera mayores beneficios microbiológicos, pues ya está bien identificado que hay una variación.

“Ya desde el aspecto físico la leche extraída a diferentes horas del día no es igual, al menos su composición revela variabilidad y nosotros estamos en espera de confirmar estas diferencias bacterianas”, apunta el investigador egresado de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (ENCB-IPN) y Premio Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos en 2016.

Originario de la Ciudad de México y orgulloso hijo de un padre taxista y madre ama de casa, el doctor García Mena subraya que el bienestar, salud, crecimiento y equilibrio emocional y mental de los seres humanos está ligado estrechamente a la familia. Sus estudios sobre el microbioma de los mexicanos es sólo una extensión de una vida que, desde niño, fomentó su curiosidad hacia los seres vivos y cómo interactúan.

“Mi padre, Jaime García y Martínez, sostuvo nuestra familia trabajando en un taxi, pero siempre nos inculcaba la curiosidad para entender el mundo, incluyendo a la naturaleza y el espacio. Leía mucho los periódicos y nos invitaba a observar. Mi mamá, María de Jesús Mena Badillo, también nos impulsaba mucho a prepararnos, a estudiar y a sobreponernos a las adversidades y dificultades para salir adelante en la vida. Recuerdo muchas cosas de la infancia, como el vivir en un lugar rodeado de plantas, donde podía estudiar hormigas y lombrices, además de que todavía se podían ver vacas y gallinas. Pero también recuerdo la leche búlgara que nos daba mi mamá y cómo los búlgaros fueron los primeros microorganismos con los que tuve mucha convivencia”, cuenta a Crónica.

Ahora, como líder de grupos de investigación reconoce que en México hay dificultades para avanzar en la generación de nuevo conocimiento, pero subrayó una clave mental: en los momentos de dificultad o de freno, son los alumnos los que impulsan a los maestros. “Yo no he hecho nada solo. Todo lo que yo he generado ha sido con la ayuda de mis estudiantes y, del mismo modo, siento que yo tengo una obligación de alentarlos para que sigan adelante en el camino de la ciencia. No quiere decir que no hay que llamarles la atención cuando es necesario, pero el apoyo del profesor al alumno y viceversa es muy importante en un sistema científico como el que vivimos en México”. 

HABITANTES ORGANIZADOS.  Se calcula que en cada ser humano viven millones de microorganismos residentes, bacterias y hongos, que no sólo están presentes en la boca, tráquea, estómago e intestinos, sino en la piel y en muchos otros tejidos.

“Algo que es muy importante es que nosotros al nacer recibimos una dosis muy importante de bacterias de parte de nuestra madre. Y eso tiene un efecto muy importante en el destino de salud que nosotros tenemos”, subraya el doctor Jaime.

La leche materna, contraria a lo que durante algún tiempo se pensó, no es estéril y contiene bacterias que estudia el grupo de Genómica ambiental del Cinvestav.

“Nuestra mamá, cuando nacemos, a través de la leche materna nos educa el sistema inmune que empieza a madurar en nosotros y lo hace madurar de una manera adecuada para poder reconocer las bacterias propias que no van a ser tan buenas que habiten nuestro cuerpo”, añade.

Para conocer la composición y variantes en la leche materna de las mujeres mexicanas, el grupo del doctor García Mena estudió primero a 150 mujeres que daban pecho a sus hijos en el Hospital José María Rodríguez, en el Estado de México. Después han avanzado para detallar los componentes de esa leche materna —y de otras mujeres estudiadas— al revisar otros factores que influyen en la etapa de lactancia.

“Ya tenemos resultados preliminares en cuanto la composición microbiológica de la leche. Ahora estamos enfocándonos en saber cuáles son los factores que pueden modular esta composición bacteriana, hablamos de tipo de parto, características sociodemográficas de la mamá, estado nutricional y además de eso hacer una caracterización para diferentes subpoblaciones de México, en diferentes regiones del país”, concluyó.

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