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Davos cumple 50 años entre el pesimismo y un capitalismo inclusivo

La élite económica global acude como cada año a su cita en Suiza, con el temor creciente a una desaceleración y la necesidad de mayor igualdad social y economía verde.

Davos cumple 50 años entre el pesimismo y un capitalismo inclusivo | La Crónica de Hoy

Foto: Especial

El Foro Económico de Davos, refugio de la élite mundial en Suiza, donde acuden cada año los líderes más poderosos e influyentes, cumple medio siglo sin muchas ganas de fiesta.

El 53 por ciento de los grandes directivos que acudirán al Foro —la mayoría tras haber pagado 625 mil dólares para pertenecer a tan selecto club—, prevé una desaceleración del crecimiento de la economía mundial para este 2020, lo que supone 25 puntos más que en 2019 y 48 más que en 2018.

“Si analizamos la correlación entre la confianza de los ejecutivos en la marcha de sus ingresos desde 2008 y el aumento real del PIB, estimamos que en 2020 el crecimiento mundial podría caer hasta el 2.4%”, declaró ayer, desde Davos, Bob Moritz, presidente de PwC y responsable de la encuesta anual que realiza esa consultora sobre el estado de ánimo del mundo de los negocios.

En otras palabras, el objetivo por el que se creó el Foro Davos en 1971 — “Mejorar el estado del mundo”— no se está cumpliendo en absoluto, como refleja otra cifra alarmante: Un informe de Oxfam revela que dos mil 153 multimillonarios poseen más riqueza que 4 mil 600 millones de personas en el mundo.

La organización no gubernamental quiso presentar el informe también en Davos para gritar a los poco menos de dos mil hombres de negocios y dirigentes políticos, que se reunirán allí desde hoy hasta el viernes, que “la desigualdad económica y social está fuera de control en el mundo”.

“CAPITALISMO DE STAKEHOLDERS”. Para intentar romper este círculo vicioso que hace a los ricos más ricos, en medio de un océano de pobreza, Klaus Schawb, fundador del Foro, propone un nuevo tipo de capitalismo: el “capitalismo de stakeholders”, cuya traducción al español sería el reparto de la riqueza entre todas las partes interesadas o que contribuyeron.

Schawb es optimista y considera que los viejos modelos de “capitalismo de accionistas” y “capitalismo de Estado” están siendo rebasados por el “capitalismo de stakeholder”, que brinda la oportunidad a los líderes empresariales y políticos de responder a la llamada de la sociedad ayudando al “cumplimiento de objetivos sociales más amplios, como el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas”.

No todos los invitados a Davos piensan igual y mantienen su apuesta por el “capitalismo de casino”, como el presidente Donald Trump y su apoyo a la industria del carbón, en el que sólo importa el beneficio rápido, aun a sabiendas de que a la larga será dañino para las generaciones futuras.

La esperanza de muchos otros protagonistas que desfilarán estos días por el pueblo alpino suizo es que logren acorralar a Trump y su doctrina tóxica y contracorriente, o al menos que sea la última vez que visite Davos como presidente de EU.

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