Bienestar


Conciencia, base del respeto para existir

Salud mental. La hostilidad que de una u otra forma expresa cada miembro de la sociedad, podría comenzar a disminuir si colectivamente se practicaran disciplinas deportivo-filosóficas como yoga, ya que éstas entrenan a la mente para lograr el autocontrol. #RetoMiSalud

Conciencia, base del respeto para existir | La Crónica de Hoy

Quien no respeta a los demás es porque carece de este valor para sí mismo, ya que uno no puede dar lo que no tiene.

Hasta el mes de abril se habían registrado 11 mil 221 homicidios dolosos en el país, cifra que de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, colocan a 2019 como el año más violento desde que se iniciaron las estadísticas en 1997.

De entre todas las carpetas de averiguación, es probable que en más de un caso, la investigación apunte a que el deceso resultó de una disputa callejera en la que uno de los contendientes perdió la vida. Así es como en las portadas de los diarios de nota roja se leen encabezados como “Lo mandan al otro barrio”, “Pelea fatal”; “Murió por rebasar”; entre otros.

Reaccionar de manera impulsiva a una agresión en la calle, casa u oficina, además de que puede tener lamentables desenlaces, también refleja el nulo control que se tiene sobre uno mismo, ya que esta conducta describe a un individuo que al tener la conciencia adormecida, responde inconscientemente a los estímulos del exterior.

En una época en la que predomina la depredación social y económica, casi todas las personas proyectan algún tipo de violencia en contra de los demás, por lo que la instructora de Hatha Yoga, Isabel Díaz Acosta, apunta: “Lo que está afuera no lo puedo controlar, pero sí la manera en la que yo voy a reaccionar, así tengo la libertad de elegir cuál será mi respuesta… esto se logra cuando alineamos a la mente con el cuerpo, pues es así como se despierta la conciencia”.

En la clase que imparte la instructora de yoga en Sports World se observa que hace énfasis en movimientos que son repetitivos. Al respecto comentó que cuando se mueve un brazo de la misma manera muchas veces, por citar un ejemplo, se le permite al cerebro hacer consciencia de los músculos, nervios, tendones y ligamentos que participan, con lo que se equilibra al sistema nervioso central.

Repasando los apuntes de anatomía, la instructora Díaz Acosta explicó que el funcionamiento de cada uno de los órganos del cuerpo humano son regulados por el sistema nervioso autónomo (el que hace trabajar corazón y pulmones con o sin voluntad humana) el cual a su vez se divide en sistema simpático y sistema parasimpático.

Mientras que el sistema simpático contrae a los pulmones, el sistema parasimpático los relaja; por su parte, el simpático disminuye la frecuencia cardiaca y el parasimpático la incrementa; así, los intestinos son estimulados por el simpático e inhibidos por el parasimpático, dicho de manera coloquial, al igual que el movimiento repetitivo, uno sube y otro baja, uno abre y el otro cierra, con lo que se logra el equilibrio. De acuerdo con la maestra Isabel Díaz Acosta, el practicante de yoga avanzado no es aquel que puede contorsionarse más o que es capaz de lograr posturas que demandan hiperextensión de los músculos, sino aquel puede lograr mayor conciencia de sí mismo.

De la conciencia propia a la paz social. La instructora explicó que una buena clase de yoga es la que le permite al practicante poder realizar sus actividades sin alteraciones; es decir, si la sesión fue en la mañana, al salir estará en la mejor capacidad de desempeñar su trabajo; por el contrario, si ocurrió en la noche, al concluir estará listo para ir a dormir.

Isabel Díaz Acosta aplica las técnicas de Yoga Terapéutico y Restaurativo, afirma que sin importar la disciplina, cualquier práctica que lleve a la mente a hacerse consciente del cuerpo se convierte en una técnica meditativa. Agregó que con el yoga, el cuerpo humano tiene un mejor desempeño a nivel de órganos, ya que por ejemplo: si no hay estrés funciona mejor el hígado, así como el páncreas, que  no secretará las hormonas que disparan la obesidad.

“Yoga integra a los individuos haciendo un recorrido desde la inteligencia de la piel hasta llegar a lo más profundo que es el alma, o cómo cada quien la quiera llamar, pues cuando comienzo a conocer mi cuerpo físico, que es lo más tangible, empiezo a alimentar de manera correcta a las demás capas que me componen: cuerpo físico, orgánico, mental y espiritual, entonces toda mi vida se vuelve equilibrio”.

Al generar conciencia, las personas podrán evaluar la forma en la que se están alimentando, ya sea de manera física, mental o espiritual, por lo que si ingieren algo que no deberían, tendrán la capacidad de razonar si lo consumen o no.

“Es así como comienzan el auto-rrespeto, a través del cuidado de la mente y del cuerpo, pues al aprender que de ninguna manera me debo de agredir, también entiendo que no debo agredir al otro. De igual forma me hago consciente de mis actos, con lo que puedo modular la forma en la que reaccionaré ante lo que ocurra en el exterior, lo cual sabemos que está fuera de nuestras manos”, comenta Isabel Díaz Acosta. “En yoga existe una palabra que es Ahimsa, que significa sin violencia, si cada niño o adulto practica esta disciplina meditativa podremos generar el cambio social que tanto deseamos”, concluyó la instructora.

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